Cómo protegerte de un terremoto: antes, durante y después

Preparação

Los terremotos no avisan: por eso la preparación es todo

Existe una creencia extendida de que los terremotos son eventos imprevisibles que simplemente “ocurren” y ante los cuales poco se puede hacer. En parte es cierto: no podemos saber cuándo ni exactamente dónde golpeará el próximo sismo. Pero lo que sí podemos controlar es cómo vamos a responder cuando llegue ese momento. Y esa diferencia —entre actuar y reaccionar— puede significar la vida.

América Latina y el Caribe es una de las regiones con mayor actividad sísmica del mundo. Chile, Perú, Ecuador, Colombia, México y Brasil central concentran algunos de los cinturones tectónicos más activos del planeta. Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), los terremotos representan una de las amenazas naturales con mayor potencial de pérdida de vidas en la región.

Esta guía no está escrita para generar alarma. Está escrita para darte herramientas concretas, porque el conocimiento práctico reduce el pánico y el pánico cuesta vidas.

Antes del terremoto: la preparación que salva

Conoce tu entorno

El primer paso es entender dónde vives. ¿Tu ciudad está en zona sísmica activa? ¿Tu edificio fue construido antes o después de los códigos antisísmicos modernos? ¿Sabes dónde están las zonas de reunión de emergencias más cercanas?

Muchas municipalidades de América Latina cuentan con mapas de riesgo sísmico disponibles en sus portales web. Consultarlos no toma más de veinte minutos y puede orientarte sobre la vulnerabilidad real de tu barrio.

Prepara tu kit de emergencias

Un kit básico de emergencia debe incluir elementos para al menos 72 horas de autonomía por persona. Esto no es arbitrario: es el tiempo promedio que suele tardar en llegar la asistencia organizada después de un sismo mayor, según los protocolos del Sistema de las Naciones Unidas para la Reducción de Riesgos de Desastres (UNDRR).

  • Agua: mínimo 3 litros por persona por día
  • Alimentos no perecederos: enlatados, frutos secos, galletas
  • Botiquín de primeros auxilios con medicamentos de uso habitual
  • Linterna y pilas de repuesto (o linterna recargable)
  • Radio a pilas para recibir información oficial
  • Documentos importantes en una bolsa impermeable (cédula, escrituras, cartilla de vacunación)
  • Dinero en efectivo en billetes pequeños
  • Calzado resistente dentro o junto a la cama
  • Cargador portátil para dispositivos móviles

Asegura tu hogar

La mayoría de las lesiones durante terremotos no son causadas directamente por el movimiento del suelo, sino por objetos que caen o muebles que se desplazan. Fija los estantes altos a la pared. Asegura los electrodomésticos pesados. Identifica qué objetos podrían convertirse en proyectiles en tu entorno inmediato.

También es importante conocer cómo cortar el suministro de gas, agua y electricidad de tu vivienda. En un sismo importante, estos sistemas pueden dañarse y generar incendios o inundaciones secundarias.

Planifica con tu familia

Define un punto de encuentro fuera de casa, en caso de que no sea posible comunicarse por teléfono. Establece un contacto fuera de tu ciudad —una persona de referencia con quien todos puedan comunicarse para confirmar que están a salvo—. Practica el plan al menos una vez al año.

Durante mis años como bombero y en misiones de respuesta a desastres, vi repetidamente que las familias que habían hablado antes del sismo —aunque fuera brevemente— gestionaban la crisis con mucha más calma. No porque fueran más valientes, sino porque tenían un marco de referencia. Sabían qué se esperaba de ellos. Eso reduce el pánico de forma significativa.

Durante el terremoto: cómo actuar en los primeros segundos

La regla básica: Agáchate, cúbrete y sujétate

La conducta recomendada internacionalmente por organismos como FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de EE.UU.) y adoptada por la mayoría de los sistemas de protección civil latinoamericanos es:

  1. Agáchate al suelo inmediatamente
  2. Cúbrete bajo una mesa sólida o junto a una pared interior
  3. Sujétate y permanece ahí hasta que el movimiento cese

Estas tres acciones reducen significativamente el riesgo de ser golpeado por objetos que caen. Si no hay mesa cerca, cúbrete la cabeza y el cuello con los brazos y arrodíllate junto a una pared interior, alejado de ventanas.

Dónde NO estar durante un sismo

  • No corras hacia la puerta: el umbral no ofrece protección especial y es una zona de paso peligrosa si hay personas moviéndose
  • No salgas corriendo al exterior mientras el suelo se mueve: el mayor riesgo de ser golpeado por escombros ocurre precisamente en ese momento
  • No uses el ascensor bajo ningún concepto
  • Si estás en exteriores, aléjate de edificios, postes, cables eléctricos y árboles
  • Si manejas, detente gradualmente en una zona alejada de puentes y viaductos, permanece dentro del vehículo

Si estás en la playa o cerca del mar

Un terremoto fuerte en zona costera debe ser tratado como alerta de tsunami hasta que las autoridades indiquen lo contrario. No esperes la sirena: si el suelo tiembla durante un tiempo prolongado (más de un minuto) o si el mar retrocede de manera inusual, aléjate inmediatamente hacia zonas altas.

El Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico (PTWC) coordina las alertas en la región, pero los primeros minutos son responsabilidad de cada persona.

En una de las intervenciones en las que participé tras un sismo costero, encontramos a personas que habían esperado confirmación oficial antes de evacuar. La alerta llegó tarde. El mar no. Cuando se trata de terremotos en zonas costeras, el principio es moverse primero y verificar después.

Después del terremoto: los primeros pasos de la recuperación

Inmediatamente después del sismo principal

Los primeros minutos tras un terremoto son críticos. Antes de moverse, evalúa el entorno inmediato con calma:

  • ¿Hay lesionados en tu grupo? Aplica primeros auxilios básicos si estás entrenado para ello
  • ¿Hueles gas? Abre ventanas, no enciendas interruptores ni llamas y evacúa
  • ¿Hay daños estructurales visibles en paredes o techo? Prepárate para evacuar
  • ¿Hay cables eléctricos caídos? No los toques y mantente alejado

Las réplicas son normales, pero requieren atención

Después de un sismo mayor, es habitual que se produzcan réplicas durante horas, días o incluso semanas. Estas pueden ser lo suficientemente fuertes como para derribar estructuras ya dañadas. Si tu edificio ha sufrido daños, no regreses hasta que un técnico lo certifique como seguro.

Cómo comunicar que estás a salvo

Las redes telefónicas se saturan en los minutos posteriores a un desastre. Usa mensajes de texto en lugar de llamadas: consumen menos ancho de banda y tienen mayor probabilidad de llegar. Si tienes acceso a internet, plataformas como Facebook Safety Check o WhatsApp pueden ser más eficaces que las llamadas convencionales.

No difundas información no verificada

Las crisis activan los rumores. Información falsa sobre réplicas, colapsos o zonas de rescate puede desviar recursos y generar pánico innecesario. Sigue únicamente fuentes oficiales: defensa civil, Cruz Roja local, gobiernos municipales y nacionales.

Apoya a tu comunidad, pero con prudencia

El deseo de ayudar es natural y valioso, pero la intervención desordenada puede dificultar el trabajo de los equipos de rescate. Si quieres colaborar, acércate a los puestos de coordinación de la Cruz Roja o defensa civil y sigue sus instrucciones. La solidaridad organizada es mucho más efectiva que la improvisada.

Cómo hablar de terremotos con niños

Los niños necesitan información honesta, adaptada a su edad, sin exageraciones que generen miedo paralizante. Explícales qué es un terremoto en términos simples (la tierra se mueve porque está viva), enséñales la conducta de protección como un juego de práctica y asegúrales que los adultos tienen un plan.

Las escuelas de muchos países latinoamericanos realizan simulacros periódicos precisamente por esto: la práctica repetida convierte la respuesta correcta en un reflejo, no en una decisión que hay que tomar bajo presión.

Resumen práctico

  • Antes: kit de 72 horas, plan familiar, asegurar objetos pesados
  • Durante: agáchate, cúbrete, sujétate. No corras al exterior mientras tiembla
  • Después: evalúa con calma, comunícate por mensaje, sigue fuentes oficiales
  • En costa: terremoto prolongado = evacuación inmediata sin esperar alerta

La preparación ante terremotos no requiere recursos extraordinarios ni conocimientos técnicos avanzados. Requiere información, práctica y conversación con las personas que nos rodean. Empieza hoy.

Fuentes

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